La Navidad ha sido durante mucho tiempo la festividad cristiana por excelencia, que promueve el acercamiento de los miembros de una familia, la buena armonía entre la gente y la solidaridad con los más desfavorecidos. Sin embargo, esta fiesta suele ser testigo de otra manera de pensar: el materialismo, el consumismo y el tener una idea equivocada y negativa de lo que significa la Navidad.
Por un lado, estas fiestas están relacionadas con bastantes factores negativos, que hacen que esta época sea para algunos odiosa. Lo que más destaca es el consumismo. A lo largo de estas fiestas, se suele gastar más de lo que frecuentemente se hace. La comida y los regalos hacen que la gente salga de sus casas y se lance al interior de supermercados y tiendas para buscar el obsequio perfecto o los alimentos que mejor se adapten a lo que se tiene pensado cocinar. Las empresas y las tiendas hacen campañas publicitarias en las que incitan a los demás a consumir sus productos, porque los comerciantes saben que estos son indispensables para el sostenimiento de su negocio. Así, a lo largo de los tiempos, se ha personificado a Papa Noel y Los Reyes Magos, creando personajes que acentúan el consumo, en este caso en los niños. Así, piden juguetes, toneladas de juguetes. Esto, puede llevar a que los pequeños se hagan caprichosos y consentidos. Como consecuencia de todo esto, se suele comprar más de lo que luego se consume, siendo invitados por los comercios, y porque se tiende a pensar que es normal gastar más de lo necesario estos días. Además, se suele preparar alimentos de más valor que lo que usualmente se hace, como marisco. El comer demasiados y variados alimentos, hace que muchos lleguen a enfermar por empache. Estas fechas también destacan por los regalos que se compran y que se comparten entre miembros de una familia o amigos, lo que promueve relaciones de compañerismo entre ellos. Cabe destacar también el excesivo consumo de electricidad, debido a las luces navideñas a las que muchos dedican su tiempo. A mi parecer, el Estado debería hacer más campañas dedicadas al cuidado del medio ambiente, que inciten y mentalicen a la gente para que no abuse de la electricidad, porque no sólo significa un pago excesivo de luz, sino un inconveniente para toda la sociedad. Por estos factores, mucha gente olvida lo que de verdad es la Navidad, ya que la relaciona con el consumismo y, por ello, hay personas que la celebran, aunque para ellos no tenga el significado que otros, como los cristianos, le dan. De todos modos, hoy en día, muchas veces no se ve la Navidad como una festividad cristiana sino americana o anglosajona y, por este motivo, personas laicas o agnósticas se suelen unir a los demás. También hay otros que, por el contrario, no la celebran. Esto suele ser debido a que sienten que, estas fechas, lejos de promover el acercamiento, lo dificultan, ya que se ven forzados a reencontrarse con parientes con los que no comparten nada desde hace tiempo, y ello hace que se incomoden. Surge una especie de desengaño que invita a olvidar las Navidades.
Por otra parte, también destacan los factores que hacen que muchos aún quieran celebrar estas fiestas. Esta época se caracteriza por tener un carácter acogedor y entrañable, acompañado de las personas más cercanas a uno. Muchos, como jóvenes que realizan sus estudios fuera de casa o gente que vive lejos de su país natal, vuelven a sus hogares para ver a sus parientes. La gente se une para compartir esta fecha tan señalada, lo que a algunos acaba por aburrir. Se decoran el interior y el exterior de las casas con motivos diversos, como árboles de Navidad, estrellas fugaces y belenes, con el color rojo como predominante. La mayoría intenta sacar a la luz sus mejores sentimientos: el compañerismo, la amistad, la honestidad y la solidaridad. Muchos acogen vagabundos en sus casas para que no se sientan solos y hacen donaciones a ONGs y reparten dinero a los que más lo necesitan.
En conclusión, las Navidades son una festividad que, en muchos aspectos, se ha visto adaptada las conveniencias de la gente, que aprovechan la ocasión para hacer negocio. Aun así, muchas personas siguen celebrando estos días sintiendo que, de algún modo, esta celebración les hace felices.